Preguntas Más Frecuentes (FAQ)

TODA LA FAMILIA. A través de años de experiencia notamos que muchas veces la idea de ingresar es más de los padres que de los chicos, que desconocen el tipo de colegio al que están dedicando los esfuerzos para ingresar y a eso se deben muchas veces frustraciones y fracasos prematuros.

Nadie puede decírselo seriamente a priori. Es necesario determinar ese perfil con profesionales que conozcan del tema y que por experiencia y a través de un exhaustivo examen en materias claves como Matemática y Lengua, puedan detectar, en primer lugar, el entrenamiento intelectual al que está acostumbrado el alumno, más allá de los informes vertidos por sus maestros y los directivos del lugar adonde concurre.

Definitivamente NO. Son importantes la autodisciplina , la constancia, la paciencia, y el espíritu de sacrificio de toda una familia que acompañe el proyecto, que no mande mensajes contradictorios, que esté dispuesta a quedarse un año sin vacaciones , que sacrifique los horarios de descanso para llevar y traer al miembro ingresante dos o tres veces por semana a un Instituto de preparación y otra al Colegio para el Curso; en fin, un proyecto colectivo que compone una experiencia única y definitiva en la vida familiar.

Anualmente cerca de 2500 padres piensan lo mismo que Ud., pero sólo hay aproximadamente 470 bancos a cubrir en cada Colegio de la U.B.A. La lógica nos dice que hay chicos con un excelente nivel educativo que quedan afuera y a los cuales debemos enseñar a sacar provecho muchas veces de sus inexploradas dotes, o a crear una metodología de estudio, o a confiar más en sí mismos ante una competencia frente a la cual nunca se vieron sometidos.

CUANTO ANTES. Nuestra experiencia indica que lo mejor es empezar lo antes posible, incluso en 6to. grado. Trabajar en Lengua la comprensión de textos motivadores con verdaderos valores literarios a partir de los cuales producir los propios, aprendiendo a expresarse cada vez mejor, tanto en forma oral como escrita, y afrontar, por medio del razonamiento, problemas matemáticos de complejidad gradual, superando el calculismo automático imperante en la escuela primaria actual, ayuda a crecer intelectualmente y a sentirse satisfecho por los propios logros, y colabora con la superación de los miedos y traumas ocasionados por el violento cambio al que serán sometidos los chicos una vez empezado el Curso.

Porque es muy difícil a los doce años llevar ese ritmo haciendo paralelamente 7mo. grado y además incorporar nociones que muchas veces jamás vieron en la escuela primaria o están viendo por primera vez. Una vez empezado el curso oficial a comienzos de abril, los colegios de la UBA dictan en solo una clase semanal el equivalente a un mes de un instituto y en poco más, los chicos ya tienen los primeros parciales de las tres asignaturas. Y este ritmo se repite hasta fin de año.

Esta respuesta no puede ser contestada con seguridad porque varía de año a año. Las computadoras almacenan los datos numéricos de cada alumno que van adicionándose en cada instancia evaluatoria y al final del ciclo (mediados de diciembre) trazan una línea demarcatoria de la frontera de ese año según la cantidad de bancos que dispone cada establecimiento.
La experiencia sin embargo nos dice que como mínimo hay que partir de una base de 70 puntos sobre 100 en cada instancia evaluatoria para albergar expectativas razonables.

Debemos ser absolutamente honestos. Nuestra experiencia indica que en este año tan particular todas las fuerzas intelectuales y de expectativa emocional deben centrarse en el objetivo de ingresar y tener todo su tiempo y atención disponible para ello. Nuestros mejores logros se dan en las familias que lo comprenden así y obran de acuerdo con sus declaraciones: por un año dejan al chico que se haga cargo de su proyecto y a nosotros para que trabajemos con ese valiosísimo material para el objetivo propuesto. Es nuestra responsabilidad alertar sobre cualquier problema emocional que pudiera surgir de este entrenamiento intensivo.

– Que sus profesores elaboren un diagnóstico honesto de sus posiblidades de ingreso, más allá de sus aspiraciones a tener un alumno más.

– Que elaboren su propio material de aprendizaje en base a su experiencia en el dictado de tales cursos y que éste sea coherente con los objetivos a alcanzar.

– Que tomen evaluaciones periódicas para determinar la evolución del chico e ir preparándolo para tales experiencias en el Curso Oficial.
– Que elaboren y organicen simulacros de examen antes de cada parcial del Curso Oficial, donde se puedan detectar problemas que, advertidos a tiempo, pueden ser solucionables y reducidos a su mínima expresión.
– Que las personas que trabajen en el aula con sus hijos sean profesores especializados en cada materia y con una relación de compromiso afectivo con el proyecto y los alumnos.

– Que los famosos “grupos personalizados” sea realmente así, donde las historias personales y el vínculo afectivo establezcan una relación estrecha y familiar entre los chicos y con sus docentes.

– Que los directivos del Instituto tengan la honestidad de decirles a los padres cuándo no conviene seguir adelante para no crear un sentimiento de frustración en los chicos

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